Es una constante en mi casa, supongo que en la vuestra también, encender y apagar las luces. También seguro que lo es en tu trabajo o en cualquier sitio donde necesites alumbrado. Quiero centrarme con este post en ese pequeño gesto que puede llevar a ahorrarnos dinero en la factura de la electricidad, en concreto con el alumbrado de nuestras casas.
El otro día veía la factura de mi casa y me sorprendí de verdad. Me percaté de que la cantidad que me habían cobrado, que supongo que era la correcta, era una cifra para nada a pasar por alto. Me dí cuenta de que realmente podía ahorrar en la factura de la electricidad con un simple gesto que no siempre tenía en cuenta. Ni yo ni mi familia.
Siempre ha existido esa creencia de "dejar la luz encendida que enseguida vuelvo, que gasta menos". Muchas veces lo hacemos y al final nos olvidamos de apagarla, lo que conlleva, lógicamente, un consumo de energía. Esta científicamente demostrado que el consumo es mayor cuando dejamos la luz encendida y luego volvemos, que cuando encendemos y apagamos cuando dejamos de usar la bombilla. También es algo demostrado que las bombillas de bajo consumo ahorran mucho más que las convencionales. De eso ya hablé en el post "Bombillas de bajo consumo frente al derroche energético"
Se trata de pequeñas costumbres que tenemos que corregir para ser más eficientes y ahorrar, en última instancia, más dinero para poder usarlo en otras cosas. Son muchos los tipos de "pequeños gestos no ahorradores" que cometemos a diario y que conviene identificar y corregir. La suma de todos esos pequeños gestos puede mejorar nuestro presupuesto notablemente.
El vídeo siguiente, es un pequeño estudio emitido en el Discovery Channel donde explican a modo científico, pero entendible, que dejar la luz encendida "porque vuelvo en seguida" consume más que apagarla y encenderla. Aquí os he dado y tenemos en el vídeo motivos para cambiar este pequeño mal hábito y mejorar nuestra economía doméstica.