Hoy voy a hablar del algo más “informal”. Y es que me he descubierto durante este verano que no hace falta apuntarse al gimnasio para perder esos kilos de más, ponerse un poquito en forma o coger un poco de tono muscular. Cuando queremos lograr alguno de estos objetivos ¿que se nos viene a la cabeza por inercia…?”me apunto al gimnasio en cuanto empiece septiembre”. Es la típica propuesta de comienzo de temporada que muchas veces acaba en gasto innecesario. Muchas veces pagamos un año entero, o nos apuntamos y dejamos de ir a la tercera vez, y luego hasta que no nos borramos no dejamos de pagar...