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Imagen extraída de Flickr
Hoy he fijado la vista atrás, en mi infancia y he recordado el que tal vez sea para todos el método de ahorro más sencillo que hayamos practicado. Tan simple como coger una hucha (que normalmente te regalaban los abuelos, los tíos, los padres...) y empezar a meter pesetas, duros y de más. Metiéndolo en la hucha conseguíamos concentrar una suma de dinero que por aquel entonces suponía toda nuestra fortuna.
Hablando de esto quiero llegar a dos puntos. El primero que tal vez no sea malo tirar hoy día que hay que apretarse más el cinturón de este método tan rústico para hacer unos ahorrillos... retener, por ejemplo, una moneda al día en una hucha y acumularla... te sorprenderías del dinero que puedes juntar. Tal vez puedas pagar la factura del móvil o la mensualidad del gimnasio. Es cuestión de constancia y no gastarse esa moneda que metes en la hucha en otro sitio, porque si fuera así no ahorrarías.
El segundo punto al que quería llegar, es que para utilizar este método de la hucha "en grande" existen las, ya tratadas en este blog, cuentas remuneradas. Puedes disponer de tu dinero (puedes romper la hucha y sacar dinero para una urgencia) y obtendrás rentabilidades más altas que teniendo el dinero parado en una libreta de ahorro.
Tal vez nuestros mayores no fueran tan mal encaminados cuando nos regalaron esa hucha... ¡ fue nuestro primer método de ahorro, no lo olvidéis!